La comunidad que se asentó en la Sierra Nevada de Santa Marta, núcleo de montañas
que ostenta las altitudes mayores del país, es conocida arqueológicamente como Tayrona.
Tenia más de un lazo en común con los Muiscas, desde la lengua chibcha hasta la función
ritual de su oro, y, al igual que ellos , tuvo que conseguir el metal sagrado a través de
intercambios con las comunidades de las tierras bajas para elaborar piezas de oro de
"tumbaga".
Esta sociedad fue formada por grupos establecidos al norte y al occidente desde los
primeros siglos de esta era hasta los siglos IX ó X , a partir de entonces , la
población unida y en crecimiento constante construyo grandes centros urbanos.
Su principal fuente de subsistencia fue le maíz, pero también sembraron yuca,
auyama, frijoles y gran numero de arboles frutales. el mar constituyo una de su
principales fuentes de alimentación y en alguna regiones se practico la apicultura en
gran escala. Fueron grandes especialistas en la talla y pulido de piedras semipreciosas
para utilizarlas en collares.
Es la cultura urbanística por excelencia. Se han encontrado hasta ahora huellas de
más de 200 poblados dispersos, levantados en las laderas del norte y occidente de la
Sierra, desde el pie de monte hasta lugares de más de 2500 metros de altura. Eran
ciudades complejas , dada la abrupta topografía , cruzadas por caminos y escaleras de
piedra. Diversidad de tamaños y una extensa red de caminos de enlace entre las ciudades
pequeñas y de todas ellas con los centros mayores indican un manejo político, dirigido
por élites cacicales y una sólida casta sacerdotal.
EL ADORADO ORO TAYRONA
A nivel iconografico, estilístico y tecnológico, la orfebrería
Tayrona es un conjunto coherente, formado por miles de objetos hechos para ser utilizados
regularmente. Presenta huellas de roce y desgaste por el uso constante a través de los
años. El diseño recargado, próximo a la exageración , concuerda con su tendencia
emblematica. Cada tipo de combinación de rasgos humanos con rasgos animales, seguramente
identificaba a grupos sociales específicos, relacionados mítica y ancestralmente con
determinados animales.
Los Tayrona utilizaron la cera perdida para fundir piezas en tumbaga, aleación de
oro y cobre. Cada molde era original y muy elaborado. Muchas piezas se fundieron con
núcleo para obtener volumen. Al extraerse del molde y despojarse de residuos , se las
sometía a calentamientos sucesivos para oxidar el cobre de la aleación, que una vez
retirado dejaba una película superficial de oro puro. Después se las pulía hasta darles
un acabado perfecto.
EL ORO, PUENTE CON EL OTRO MUNDO
El significado de las piezas de oro era doble. Por una parte, servia
como enlace entre el mundo de los hombres y el de los dioses. Por otra parte, indicaba la
pertenecía a un clan o servían para mostrar la relación con alguna especie de animal.
Tanto la materia como lo que representaba era concentración de energía superior. Los
actuales descendientes de la cultura tayrona, los Kogui, pobladores de la Sierra Nevada,
exponen periódicamente los objetos ceremoniales de oro para que se recarguen con la
energía solar. El carácter sagrado del metal y la función religiosa indican que los
Tayronas, como otras culturas metalúrgicas americanas, usaron el oro como una forma de
comunicación con las divinidades.
Esta metalurgia tenía una intención espiritual, esencialmente pacifica, en
contraste con el desarrollo de la Europa impulsada por necesidades bélicas.