El oro más antiguo de la Colombia anterior a Colon pertenece a la cultura Tumaco. Son
delgados hilos de oro martillados hace 2300 años, encontraron bajo una tola o elevación
funeraria. Estuvo localizada hacia el sur del país en la costa Pacifica. La zona se
caracteriza por un cinturón de mangle, un laberinto de islas, playones y esteros de el
Delta del Embudo formado por la desembocadura de los ríos San Juan, Micay, Patia y Mira.
A esta cultura también se le conoce bajo la denominación de Tumaco-La Tolita por
extenderse al sur hacia estas regiones de la costa ecuatoriana. La Tolita, a su vez,
recibe este nombre por la cantidad de montículos artificiales encontrados en sus
alrededores. Esta sociedad cultivaba el maíz, practicaba la pesca y vivía en casas
palafíticas elevadas sobre las innumerables islas formadas por los estéreos. Junto a
piezas de oro se encuentran estatuillas de cerámica que representan hombres, mujeres y
ancianos con la cabeza deformada y complicados atuendos.
Sobresalieron entre los artistas prehispánicos como retratistas, por la exactitud de
los rasgos y, particularmente, por su agudeza psicológica para captar los más sutiles
cambios individuales y fijar con asombrosa claridad el carácter y la condición humana de
los personajes. Se encuentran también representaciones de sus viviendas, de escenas
eróticas y de gran diversidad de animales.
Aunque esta cultura se desarrollo en un area muy dispersa, los lugares
arqueológicos se concentran en espacios territoriales reducidos, en sitios altos, cerca
de riachuelos. En estos espacios los tumacos construyeron sus habitaciones y templos con
madera y paja. Las viviendas cuyos modelos se encuentran en arcilla, eran de planta
rectangular y techo de dos aguas. Cultivaron la yuca y el maíz.
El material arqueológico más importante son figuras en arcilla , bastante
realistas. En ellas se aprecian los rasgos físicos de los tumacos , su indumentaria, sus
adornos y la deformación craneana.
La movilidad y el realismo en las figuras, poco comunes en las culturas precolombinas ,
caracterizan a esta cultura. Son figuras pequeñas (su tamaño varia desde unos pocos
centímetros hasta un metro) y la mayoría están descabezadas ya que tal vez las
utilizaron en rituales mágicos relacionados con la fertilidad o con la curación de
enfermedades. Después de usadas , perdían su poder mágico y no volvían a seguir.
Es
difícil hallar figuras completas y las pocas cabezas encontradas son de un gran realismo.
Muchas esculturas tumaco representan libremente la vida sexual. Son muy comunes las
representaciones de hombres jaguar, de parejas en el momento de la relación sexual y los
estuches fálicos. Curiosamente alguna cabezas presentan rasgos negroides o caracteres
blancos como la barba.
El resto de la cerámica tumaco esta constituida por alcarrazas , vasijas tripoides,
ralladores en forma de pescado y pintaderas cilíndricas y planas.
Es notoria la tendencia a representar enfermedades físicas y figuras humanas con
cráneo deformado. La deformación craneana se practicaba en estas regiones, como en
algunos de los valles del Cauca y el Magdalena. Para lograrla colocaban dos placa de
cerámica o madera sobre la frente y el occipital de hombres y mujeres desde niños.
Esta
deformidad constituía un signo de distinción. Los arqueólogos calculan que esta
sociedad tuvo su florecimiento hacia el siglo III a.C. Entre las piezas de oro sobresalen
grandes mascaras con fauces de jaguar, repujadas en laminas de oro de buen ley, pectorales
y representaciones humanas ensambladas, con la cabeza alargada como las estatuillas
cerámicas. Es notoria la cantidad de piezas muy pequeñas, narigueras, esferas y
alambres, que seguramente se usaron para adornar figuras de oro, cerámica y madera.