Nemequene, que quiere decir "hueso de león", heredó
de Saguanmachica el zipazgo de Bogotá. Luego del duro enfrentamiento con el zaque, en
tiempos de su antecesor, las condiciones no se prestaban para continuar la guerra con el
señor de Tunja, a pesar de los deseos del nuevo mandatario. Sobre este punto los uzaques,
"caballeros más nobles del reino", conceptuaron que se debía disciplinar a los
guerreros en las fronteras de los panches, para recuperar los territorios rebelados. Este
objetivo se logró mediante la designación de Tisquesusa, sobrino y heredero de
Nemequene, como general de un ejército de más de cuarenta mil hombres que derrotó a
Fusagasugá. En general, durante el gobierno de este mandatario se expandió el territorio
del zipazgo mediante la sujeción definitiva del cacicazgo de Guatavita, cuyo cacique fue
muerto, y el sometimiento de los cacicazgos de Ubaque, Ubaté, Susa y Fúquene. Pero
además de las acciones guerreras, durante el gobierno de Nemequene se promulgaron una
serie de disposiciones que castigaban el homicidio, el hurto y otros delitos y que
limitaban los privilegios de los señores y caciques. La vigencia de algunas de estas
normas en los territorios controlados por el zipazgo se mantuvo incluso después de la
conquista española. A finales del gobierno de Nemequene tuvo lugar una nueva
confrontación con el zaque tunjano, en el curso de la cual murió el zipa y fue sucedido
por Tisquesusa.