Fue un zipa o gran señor de Bacatá (Bogotá), que quiere
decir remate de la labranza. Su antecesor le dejó el reino rico y con buen número de
guerreros. Sobre estas bases, buscó extender su dominio hacia regiones que no
significaran una ruptura de los términos de paz pactados con otros caciques colindantes.
Se dirigió contra los panches, acérrimos enemigos de los muiscas. Con más de treinta
mil guerreros se encaminó a Fusagasugá, donde trabó batalla con el cacique de este
nombre, en los llanos que corren hasta el río Subia. Saguanmachica resultó vencedor y
capturó a Uzatama, uno de los caciques más poderosos y general de las tropas de
Fusagasugá. Este último, aconsojado por el cacique Tibacuy, aceptó el señorío de
Saguanmachica, con lo cual obtuvo la restitución de su Estado.
La victoria de Saguanmachica llevó al cacique Guatavita a
romper la paz con él, pero la resistencia del zipa le obligó a pedir ayuda al zaque
Michua. El apoyo de este último fue débil y, en el último momento, decidió no
enfrentar al ejército del zipa, formado por alrededor de cuarenta mil hombres. Por este
motivo, las tropas de Saguanmachica se dirigieron contra el cacique de Ubaque, tratando de
tomar por sorpresa al zaque, y vengarse, además, de Ubaque, quien traicionó al zipa al
invadir Pasca y Usme y aliarse con el zaque de Tunja. Entre tanto, los panches habían
atacado las fronteras de Zipacón y Tena y el cacique de Guatavita, las de Chía y
Cajicá. Saguanmachica tuvo que hacer frente a estos dos enemigos en una guerra que se
prolongó durante diez y seis años. Concluida ésta, el zaque Michua decidió hacerle
frente al zipa y, en las cercanías de Chocontá, se encontraron los cincuenta~ mil
hombres del zipa y los sesenta mil del zaque, en un enfrentamiento que se prolongó por
tres horas y en el cual, aunque triunfaron los bogotanos, murieron el zipa y el zaque.