Después de haber sonado
vibrante en el glorioso campo de Boyacá el 7 de Agosto de 1819 hacia las 4 de
la tarde, por iniciativa del coronel José María Cancino quien integró la
fanfarria respectiva, se oyó jubilosa La
vencedora en el recibimiento de la ciudad capital a los libertadores de
Colombia. Poco a poco, fué cayendo en el olvido para ser de vez en cuando
recordada editorialmente como en el caso del Papel Periódico Ilustrado,
o ejecutada en esporádicas veladas de emoción cívica.
Correspondió al
Cancionero Noble de Colombia rescatar el sonido de esta pieza clave de la
gesta libertadora y devolverle su carácter de emblema musical de la batalla
que consagró nuestra Independencia. El maestro Rozo Contreras fué comisionado
por la Cancillería para hacer un arreglo para banda sinfónica, con base en las
reproducciones del Papel Periódico y de la Historia de la Música
Colombiana de José Ignacio Perdomo Escobar, en la copia manuscrita que
para el efecto suministró el ilustre historiador.
A comienzos de 1955 el
maestro Rozo Contreras dirigió su arreglo en la sala de ensayos de la Banda
Nacional de Bogotá. Explicadas las condiciones en que se había escuchado la
obra en el campo de Boyacá, cuando el maestro subió al podio y comenzó la
ejecución de aquella música estelar de nuestra historia, por tanto tiempo
silenciosa, las lágrimas rodaron por las mejillas de varios profesores de la
Banda.
Este arreglo quedó
incorporado desde el primer momento al Cancionero Noble de Colombia y
como avance se publicó en 1960, en suplemento extraordinario de la colección
HJCK, una selección de piezas de sentido heroico, en ocasión del
sesquicentenario de nuestra Independencia. Antes de que saliera el disco, me
permití presentar a la Academia de Historia la respectiva cinta magnetofónica,
en sesión presidida por el Doctor Eduardo Santos y a la que asistió en calidad
de invitado especial, el maestro Rozo Contreras.
2. CONTRADANZA
LA LIBERTADORA
Compuesta para la entrada
triunfal de Bolívar a Bogotá después de la Batalla de Boyacá, según lo refiere
Perdomo Escobar, La
Libertadora se tocó repetidas veces alternada con La Vencedora, en el
baile ofrecido a los libertadores en el Palacio de San Carlos y en las fiestas
de plaza que para festejar la emancipación se organizaron en la capital, con
una duración de quince días. Corrió luego suerte parecida a La Vencedora. En
1955 el maestro Oriol Rangel le hizo el magnífico arreglo pianístico que se
puede apreciar en los referidos discos de la HJCK y el Cancionero Noble.
La versión que se incluye en
el presente trabajo fonográfico (sic) ha sido tomada de la parte correspondiente
al arreglo hecho por el maestro Blas Emilio Atehortúa para el disco
Confidencias de una guitarra del siglo XIX y para el concierto del Palacio
de San Carlos, destinado a festejar el rescate del Cuaderno de guitarra de
Carmen Caycedo.
3. E
L
AGUACERITO
Este bambuco también hace
parte del cuaderno de guitarra mencionado y del programa del concierto que se
acaba de referir. Inmemorialmente El
aguacerito es utilizado como música infantil y por el ritmo emparentado
con géneros del Llano, su inclusión en el repertorio del Palacio de San Carlos
lo hace aparecer como una de las piezas más representativas de nuestros aires
nativos en el oído de los próceres de la época.
4. P
ASO
DOBLE LAS CORNETAS
Esta pieza también figura
en el cuaderno de Carmen Caycedo. El Paso
doble Las cornetas por su carácter marcial, seguramente fue utilizado en
los pequeños desfiles y en los cambios de guardia del Palacio de San Carlos,
durante la Gran Colombia.
El Cuaderno de Carmen
Caycedo es una de las joyas del archivo musical del Patronato Colombiano de
Artes y Ciencias. Donación generosa del humanista y decano de historiadores
doctor Guillermo Hernández de Alba, en este cuaderno el maestro de guitarra de
la hija del Presidente de la República dejó constancia de las piezas de carácter
marcial y popular en boga de los últimos años de la Independencia y en el
decenio de la Gran Colombia. Podría decirse, más precisamente, que en esas
páginas quedó consignado el repertorio de la música del Palacio de San Carlos
como valses, contradanzas, bambucos, aires de dirección inglesa y en general, la
música que sintieron de corazón y bailaron entusiastas los libertadores. Los
arreglos instrumentales del cuaderno fueron recomendados al maestro Blas Emilio
Atehortúa, quien en relativo corto plazo entregó al Consejo Directivo un
espléndido trabajo con los colores y los timbres orquestales de la época.
También se le pidió que con algunas obras ensayara arreglos de expresión
contemporánea, según su gusto y estilo personales.
Quiso el Patronato que la
edición discográfica no saliera directamente al público sin antes ser ejecutada
en el Palacio de San Carlos en donde tantas veces se escuchó y en el que
históricamente tuvo su sede. Al efecto, en honor de la más insigne representante
de Carmen en la casa de los mandatarios de Colombia Doña Cecilia Caballero de
López, el 17 de Septiembre de 1.977 se efectuó un concierto en la Sala Bolívar
del Palacio de San Carlos con asistencia del primer magistrado Alfonso López
Michelsen y del expresidente Alberto Lleras Camargo. En esta oportunidad, el
director del Patronato entregó a la primera dama la primicia discográfica de la
música recientemente rescatada. Actuó una Orquesta de Cámara integrada por
miembros de la Filarmónica de Bogotá, bajo la dirección del maestro Blas Emilio
Atehortúa.
5. L
A
GUANEÑA
Se incluye en el disco
respectivo esta pieza por ser emblema musical de la Campaña Libertadora del
Perú, en la que Bolívar se desempeñó con el ímpetu heroico de que es ejemplo
la carga decisiva de la Batalla de Ayacucho, emprendida por el soldado
colombiano de la Independencia que más se asemeja al Libertador.
Teniendo en cuenta lo
relatado por varios historiadores entre ellos el coronel Manuel Antonio López y
siguiendo tradiciones sobremanera verosímiles, La Guaneña,
bambuco de la región de Pasto que en el alba del siglo XIX ya era una canción
sentida por el pueblo, fue factor decisivo del triunfo en la jornada épica del 9
de Diciembre de 1.824. Ciertamente, al tiempo que el general José María Córdoba
se ponía al frente de sus huestes para tomar el Cerro del Condorcunca con la
orden inmortal Paso de Vencedores, la banda encargada de motivar con música
colombiana el sentimiento de los soldados comprometidos en la carga interpretó
La Guaneña
como manifestación espontánea de los pastusos que integraban el Batallón
Voltígeros.
Incorporada a la vida festiva
de los nariñenses, solo de dos decenios a esta parte se ha venido reconociendo
la contribución de la Guaneña al momento culminante de la epopeya libertadora.
Con base en el meritorio trabajo orquestal del maestro Lubín Mazuera se empezó a
asociar este aire del Sur a la acción decisiva de Ayacucho. La Fonosíntesis
Colombiana hizo referencia a este espléndido trabajo.
II. E
l
enigma de una Contradanza
LA TRINITARIA
Bolívar fué propietario de
la partitura de la contradanza que se publica en el presente opúsculo y que
por primera vez se escucha en arreglo instrumental del maestro Atehortúa. El
Libertador la regaló a la familia Grisolle, oriunda del Perú, y establecida en
Cartagena a principios del siglo XIX, con la cual tenía una deferente amistad.
Según lo refiere el
historiador Gabriel Porras Troconis, en 1827 Eduardo Grisolle, el jefe de la
familia, ofreció a Bolívar que iba de Caracas en viaje hacia Bogotá, una
espléndida cena en su casa de la calle del Curato de Santo Toribio, en la cual
posiblemente se oyó La Trinitaria,
pues fué una velada rica en expresiones artísticas. Emilia, la mayor de las tres
Grisolles, que en plena juventud pintaba con maestría pidió al Libertador que
posara para ella mientras los demás invitados se recreaban en el hermoso jardín
de la residencia. El ilustre huésped elogió el retrato a pluma que su delicada
amiga había ejecutado.
En prenda de amistad, Bolívar
dejó a estos cordiales cartageneros la partitura de
La Trinitaria,
en papel con borde de fino encaje, y una copa de cristal en la que bebía en sus
viajes.
En 1932 los descendientes de
los Grisolles le regalaron al maestro Miguel Sebastián Guerrero, meritorio
escultor, esmerado coleccionista y promotor cultural, la partitura referida, la
copa y una carta de Bolívar escrita al Coronel Layette en Chiringuaná, durante
la campaña del Bajo Magdalena.
Quien escribió está obra?
Quizás algún compositor cartagenero conocedor de la afición del Héroe por la
música y por el baile?; o tal vez un músico de otra región de la Gran Colombia,
sabedor de que al grande hombre le complacía sobremanera que le dedicaran aires
en boga, especialmente contradanzas? También se puede pensar que traía la
partitura de Caracas o simplemente la conservaba porque era de su predilección.
En todo caso, la más importante tradición indica que Bolívar fué propietario de
este precioso documento musical. Por algo lo llevaba con sus papeles y lo hizo
objeto de significativo regalo a amigos de su mayor aprecio.
Se ha encontrado un poco
apolcada esta contradanza, lo cual sería un indicio de que la Polka llegó a la
Nueva Granada en los tres primeros decenios del siglo XIX, como lo da a entender
Augusto Le Moyne y contra las insinuaciones de Manuel Uribe Ángel, según las
cuales este aire de procedencia centroeuropea hizo su irrupción entre nosotros
apenas en los años 40 del pasado siglo.
En el estreno que en el Patronato se hizo de esta bellísima y enigmática
contradanza, el Maestro Atehortúa dedicó su arreglo instrumental al ilustre
bolivariano doctor Robledo García Peña.