Heroína colombiana. Nació en la población de Guaduas.
Hija de familia de clase media, sabía leer y escribir, algo poco común para una mujer en
aquella época. Ante los sucesos del 20 de julio de 1810, decidió viajar a la capital,
Santafé de Bogotá, y se empleó como costurera al servicio de María Matea Zaldía.
Colaboró con la guerrilla de los Almeyda y regresó a Guaduas como maestra. Hasta allí,
en 1816, llegó Alejo Sabaraín, con quien vivió un intenso romance, para invitarla a
establecer contactos con los patriotas que vivían clandestinamente en la capital.
Provistos de pasaportes falsos, ella y su hermano llegaron a Santafé, que estaba asediada
por el terror. Como empleada del servicio doméstico de la casa de Andrea Ricaurte Lozano,
centro de la subversión, desplegó una amplia labor a la caza de información útil para
la causa republicana. Llegó a organizar destacamentos militares para apoyar a Francisco
de Paula Santander y Simón Bolívar. Su organización cayó por la traición de Facundo
Tovar, razón por la cual hubo de ocultarse, pero acabó siendo descubierta. Fue fusilada
en compañía de su amado Alejo Sabaraín, el 14 de noviembre de 1817, por orden del
español Pablo Morillo.