Archivos, saga y familia

Publicado el 11 de abril del 2019

rector y directivas en el evento

El auditorio estaba colmado. Y lo estaba con entusiastas funcionarios, delegados de sus oficinas para atender el tema de los archivos de la Universidad. En la instalación, el rector hizo referencia a esa familia formada por todas las personas que hacen parte de la institución universitaria, a pesar de sus diferencias; incluso, a pesar de las discordias que a veces se presentan. Es una familia que cuenta con su propia saga, desde su creación, entre 1948 y 1950, hasta nuestros días; unos años de existencia que se han enhebrado a través de múltiples sucesos y experiencias.

Los trazos de esas experiencias constituyen un cierto tesoro, porque allí se esconden los “secretos” de su existencia, las claves de su identidad; una identidad que hoy está asociada con un ethos, un carácter marcado por la verdad y la justicia; por el conocimiento racional y la creatividad; puestos en la perspectiva de hacer avanzar la ciencia y la tecnología, la pedagogía liberadora, al servicio de ciudadanos activos. En esas experiencias del pasado y del presente residen su historia y su memoria, algo que merece, en consecuencia, ser retenido, contenido y organizado en sus archivos.

El archivo, como dispositivo de esa memoria y de esa historia –lo repitió el rector– es una palabra cuya raíz etimológica está emparentada con aquella de la palabra arqueología, según anotación que hiciera en su momento Michel Foucault.

Si la arqueología por su parte se ocupa de las huellas dejadas por un grupo humano, el archivo, al conservar la memoria y la historia, es la base técnica para recuperar tales trazas y ayudar a conformar esa identidad del colectivo humano; en este caso, la comunidad universitaria.

comunidad en paiba

Comunidad universitaria durante la jornada

Así, los funcionarios que se encargan en cada oficina por velar para que los archivos sean bien llevados, son hasta cierto punto los guardianes de ese tesoro, hecho con el material de las experiencias vividas por la comunidad y en cuyos pliegues se esconden aquellas claves de su existencia. Cuya comprensión será útil para perfilar mejor el futuro de la Universidad Distrital, un futuro vinculado naturalmente con el ethos de una institución que debe ser honesta y transparente; además inclinada a la ciudadanía democrática y a la crítica transformadora.