Concursos, calidad y planta docente

Publicado el 20 de junio del 2019

Interior Facultad de artes

La convocatoria para concursos y los probables equívocos existentes sobre la planta docente han despertado algunas inquietudes que piden a gritos una aclaración, aunque en realidad paradójicamente no haya mucha confusión en el asunto:

  1. Es un hecho que la Universidad ha convocado a concursos abiertos de méritos para 40 plazas de docentes de carrera, una medida de mucho alcance, si se piensa en que la Institución cuenta con apenas 645 en esa condición, por lo que el incremento puede representar un porcentaje de más del 6% sobre el total de docentes activos; y en que por lo demás ha pasado mucho tiempo sin que un evento de esta naturaleza tuviera lugar.

 

  1. El último Acuerdo vigente en estas materias proferido por el Consejo Superior Universitario, el 016 de 2016, postula la necesidad de 1094 docentes de carrera, aparte de que establecía la obligación de 47 plantas para ser llenadas ese mismo año.

    Aunque entonces no se hubieran cumplido tales metas, esos números sirven de base para las 40 actuales, una cifra que obedece sencillamente a una política pública fijada por la actual administración y a las decisiones del Consejo Académico y el Consejo Superior Universitario, con base en los recursos disponibles; sin que una prohibición legal o algún inconveniente normativo las pudiesen convertir en nugatorias.

 

  1. Este procedimiento es algo que se apoya en la ley y en las normas internas, particularmente en el Acuerdo 05 de 2007 del Consejo Superior Universitario, acto administrativo vigente y que goza de plena legalidad; lo mismo que en el ejercicio ético de la vida institucional y en la transparencia que debe caracterizar a la Universidad.

 

  1. En los marcos de la autonomía, el Consejo Académico dentro de su fuero jurídico determina el contenido y naturaleza de la convocatoria y el tipo de plazas a proveer mediante los concursos abiertos, trátese de “tiempos completos o medios tiempos”; a sabiendas naturalmente de que los primeros, al parecer, garantizan mejor la combinación de docencia y de investigación en los planes de cada profesor.

 

  1. No sobra advertir que la categoría de “docentes de dedicación exclusiva”, también consagrada en la ley y en nuestro Estatuto Docente; es un tipo de dedicación que solamente se puede establecer después de que los docentes ingresen a la planta mediante concursos para tiempo completo, si así lo estimaren las instancias competentes de la Universidad.

 

  1. Por cierto, resulta pertinente recordar que la ley 30 de 1992 y nuestro Estatuto Docente contemplan, para los profesores de planta, diferentes tipos de dedicación, a saber: “dedicación exclusiva, tiempo completo, medio tiempo y cátedra” .

    El primer tipo, tal y como lo establece el Acuerdo 011 de 2002, Estatuto Docente de la Universidad, es determinable autónomamente y no automáticamente, según ya quedó señalado por parte de la Universidad; y solo después de los concursos de méritos; no antes o en medio de estos.

    Así, para materializar la condición de “dedicación exclusiva”, se requiere que el docente ya se encuentre vinculado a la carrera; que dicha condición sea aprobada institucionalmente; y que dichos docentes, así lo soliciten; en ese orden, la dedicación exclusiva se estudia a solicitud del Consejo de Facultad respectivo, tiene carácter temporal y su vigencia se extiende hasta el momento en que el docente desarrolle las actividades que la originan.

 

  1. La existencia de docentes de vinculación especial; en particular, docentes de hora cátedra, es una categoría completamente legal y válida que por sí sola no representa una vinculación lastrada por anormalidades legales, ni constituye paralelismo laboral alguno. Resulta oportuno reiterar que es un compromiso de la actual administración universitaria, y así lo demuestra la convocatoria de concursos que se adelanta, vincular de modo creciente docentes de carrera a nuestra Alma Mater.

 

  1. Hay que reafirmarlo: la planta docente se compone de los propios profesores de carrera, los profesores de vinculación especial y los de cátedra.

 

  1. La determinación cuantitativa de los docentes de planta; esto es, el número total de los que hacen parte de este conjunto incluye una doble mirada. En primer lugar, hay que considerar el número de plazas que formal y legalmente ha sido señalado en los Acuerdos del Consejo Superior Universitario, en tanto objetivo que se debe cumplir en una perspectiva de tiempo determinada. En segundo lugar, hay que tener en cuenta la magnitud cuantitativa de las plazas efectivamente ocupadas; es decir, el número real de docentes que ocupan esas plazas vigentes y actualizadas.

    De acuerdo con la primera mirada, en la Universidad existe, según los últimos mandatos del Consejo Superior Universitario, una planta de unas 1090 plazas, cifra establecida desde el 2016 y hasta el 2024, como un horizonte que corresponde a metas, pero que formal y legalmente aparecen como los cupos de una planta de docente.

    Ahora bien, de acuerdo con la segunda mirada –la factual–, la realidad es que la Universidad cuenta con poco más de 640 docentes de planta en ejercicio y vinculados a la carrera.

 

  1. En consecuencia, legal y formalmente hablando, la convocatoria para 40 plazas de carrera está protegida jurídicamente por los mandatos vigentes del Consejo Superior Universitario. Y, material y efectivamente hablando, los 40 cupos para docentes de planta representan un incremento real, considerada la planta en ejercicio; y, por tanto, es un suceso que se convierte en factor de desarrollo académico debidamente respaldado por la legalidad y por el actual Plan de Desarrollo, mientras simultáneamente es un esfuerzo con el que se materializa el proyecto de una Universidad más científica y creadora, más crítica y ciudadana.