Educación y tecnologías contemporáneas

Publicado el 18 de octubre del 2018

rector Ricardo García

III Encuentro de Docentes e Investigadores en Educación en Tecnología

Educación y tecnologías contemporáneas | Síntesis de la intervención del rector Ricardo García Duarte, durante la instalación del evento realizado en el auditorio de la sede Aduanilla de Paiba. 

Es un hecho venturoso el que una comunidad de docentes se haya hecho cargo, desde finales de los años 90, de abrir en la Universidad un campo del conocimiento relacionado con la aplicación de las tecnologías propias de la información y la comunicación a la formación, tanto al interior de la Universidad como exteriormente al mundo de la básica.

Hace 20 años crearon la especialización en “Educación para la Tecnología”, a la que posteriormente agregaron la fundación de una maestría.

Educación y tecnología se unen así para abrir horizontes de mayor expansión cultural, a partir de las potencialidades que encierran esas tecnologías en interconexión de los agentes sociales y en innovaciones para multiplicar los accesos al conocimiento. Hace unos años Manuel Castells se preguntaba por el “espíritu” de la sociedad de la información. Evocaba las formulaciones hechas por Weber en 1905, a propósito del ethos que definía al capitalismo y al mundo moderno, formulaciones que el sociólogo alemán hizo en el sentido de que el espíritu calvinista, el del ahorro y la utilización racional del tiempo, unido a la aspiración de utilidades, habrían estado determinando en sus orígenes ese ethos de la sociedad industrializada; por cierto, en una matriz que incluiría con mucha influencia al factor cultural-religioso.

 

RECTOR

Directivas académicas junto al rector durante la apertura del encuentro

En homenaje a ese tipo de razonamientos, Castells se respondía a sí mismo, planteando la idea de que la era de la información podría estar animada, además, por el “espíritu” de “red”, una forma de existencia comunicacional en la cual las relaciones pierden bilateralidad, para dar caso a la presencia activa de una diversidad notable de actores, de individuos y de instituciones, que pueden cambiar de posición; y que entran en una interconexión en la que dichos agentes, además de rotarse en sus posiciones ganan en reciprocidad, en interdependencia, al tiempo que potencian el mensaje, del que son emisores; todo ello en los marcos de un mundo en el que las coordenadas de tiempo y espacio comienzan a modificarse; y en el que por consiguiente, las fronteras tradicionales son superadas a menudo.

Educación y tecnología pueden propiciar la formación de sujetos más dialogantes; y, sobre todo, dotados de mayores competencias para ese diálogo; es decir, dueños de un repertorio mayor de argumentos y de mensajes, con los cuales enriquecer la democracia, en medio de un mundo tecnológicamente más comunicacional.