En la Procuraduría: El fallo y la verdad

Publicado el 31 de octubre del 2019

Sede La Macarena

Ha sido proferido el fallo de la Procuraduría, en el caso de corrupción presentado en el Instituto de Extensión de la Universidad Distrital, cuyos contenido, alcance y consecuencias interesan a la comunidad universitaria. He aquí algunos de sus elementos e incidencias:

  1. En su encabezamiento queda claro que el “quejoso” ha sido el señor rector Ricardo García Duarte y que el “disciplinado” es el señor Wilman Muñoz, docente y antiguo director del Idexud. Ahí, pues, no hay lugar a ninguna confusión: el denunciante –el único– fue el ciudadano Ricardo García, rector. El denunciado y posible funcionario incurso en abusos y delitos ha sido el ya mencionado Wilman Muñoz; razón por la cual, en este caso no hay lugar a invertir las responsabilidades ni a crear confusiones en el sentido de que el procesado fuese el propio rector, precisamente el que, con valor, hiciere la denuncia.
  2. El fallo imputa, en cabeza del indisciplinado, faltas gravísimas, y lo sanciona con destitución y 20 años de inhabilidad para ejercer cargos públicos. En esta sanción, la identidad del procesado es clara, junto con su responsabilidad en las faltas disciplinarias.
  3. El fallo caracteriza como “irrelevantes” las acusaciones que en su versión libre hiciera el procesado, contra el rector, en un acto de venganza para levantar una cortina de humo y al mismo tiempo deslegitimar la denuncia. Se trataba de situaciones traídas de los cabellos, que nada tenían que ver con la obligación de desvirtuar los cargos que se le imputaban al señor Wilman Muñoz Prieto.
  4. El fallo, así mismo, señala como “no probadas” dichas acusaciones del procesado Wilman Muñoz contra el señor rector. Lo sindicó de múltiples situaciones escandalosas, sin aportar pruebas para el efecto. En otras palabras, eso significa que solo profirió injurias contra su denunciante, no aportó pruebas, a pesar de que torvamente lo acusara de ser “otra cabeza de la corrupción”, lo que es una mentira obvia y además una calumnia.
  5. A propósito de estas calumnias, como en una película de “mentiras y vídeos”, algún medio masivo de comunicación reprodujo en su momento las acusaciones del procesado, sin advertir algo muy elemental, el hecho de que ellas no tenían sustento probatorio aportado al expediente. De más está decir que esta grave falta, contra la deontología y la ética de las comunicaciones, causó muy serio daño moral al rector, sin que por otra parte las afirmaciones irresponsables tuvieran algún respaldo material en los hechos.
  6. Estas mentiras y calumnias del procesado contra el rector, difundidas por uno o dos medios masivos de comunicación, provocó, a la manera de fake news, el hecho de que muchas personas a través de grafitis y pancartas hicieran señalamientos injuriosos contra el rector, re-victimizándolo, cuando todo partía de noticias falsas y de calumnias no apoyadas en pruebas.

El rector, lejos de tener algún contacto con prácticas dañinas en la administración pública, es quien más claramente ha perseguido la corrupción.

En los 70 años de existencia de la Universidad Distrital mucho se ha hablado de este mal que aqueja a los bienes públicos y a la institución. Pero esta ha sido la primera vez que se ha formalizado una denuncia estructurada seriamente con pruebas, para que haya terminado en un fallo claramente sustentado y con un responsable concreto e individualizado. Por demás está decir, que las pesquisas para las pruebas, lo mismo que la denuncia, la hizo el propio rector. Resta el proceso penal en la Fiscalía y la exigencia de parte de la Universidad, como víctima, para recuperar los dineros.