Marchas y Universidad

Publicado el 22 de noviembre del 2019

Movilizaciones Bogotá

Las marchas del 21 de noviembre – nutridas, heterogéneas y pacíficas, aparte de los vandalismos que se presentaron – han sido la expresión de la inconformidad ciudadana. La cual es de un mayor alcance y trascendencia que la significación de los partidos políticos. Además, es el reflejo de una variedad de intereses y reivindicaciones en el orden laboral, en el social, en el de los derechos fundamentales y en el cultural.


Es un hito que traza un marco inédito de retos para el cambio en la sociedad y plantea la necesidad de una agenda clara y transformadora en el país.  Al mismo tiempo, impone exigencias en materia de discurso, mensajes y acciones incluyentes.


Por otra parte, interpela a la Universidad Pública para que elabore nuevos gestos nada autoritarios y otras formas de representación, más democráticas y plurales, distintas a las tradicionales.


Si algo quedó claro, después de las movilizaciones, es el hecho de que la Nación está ante la búsqueda ciudadana de nuevas formas de representación y de nuevos valores cívicos de identidad, exigencias estas, contra las que conspiran las prácticas violentas o las medidas de hecho, originadas en pequeños grupos que se pretenden iluminados.


En la Universidad nuestra, la Distrital Francisco José de Caldas, hacen falta unas prácticas sociales que, garantizando la normalidad académica como un derecho de todos, promuevan debates, reflexiones, representaciones e imaginarios proclives al cambio social. Las practicas, tales como los bloqueos a las aulas, solo a la manera de un fetiche sin conexión con horizontes revolucionarios en el campo científico, tecnológico y artístico; y sin una proyección humanitaria y comprensiva; dan lugar a un divorcio de la comunidad frente a la movilización ciudadana y a las transformaciones del conocimiento.


Por todas estas razones, convoco a las fuerzas y a los colectivos organizados; a cada uno de los docentes y estudiantes; a que nos planteemos la posibilidad de un consenso creativo para diseñar una agenda, incluida la propuesta de una Asamblea Universitaria; y además para crear una atmósfera de entendimiento, de cambio y de normalización en el cumplimiento de las misión universitaria.  Una cosa en contrario es simple atraso político, espíritu de secta y dogmatismo ideológico

 

Ricardo García Duarte